Social

Descolonianismo pedagógico

Qué responsabilidad tiene la educación ante la colonización cultural que sufre nuestro país? Para poder generar una respuesta, hay que comenzar por afirmar sin vueltas que nuestro Pueblo sufre una colonización cultural y ante esta situación reformular la pregunta, desdoblando la idea de responsabilidad de la educación tanto como causante como posible ámbito liberador.

En definitiva una lleva a la otra. Pero es importante definir si la escuela genera activamente mecanismos que reproducen la colonización o es a través de una postura pasiva y despreocupada que permite la reproducción de la colonización en otros ámbitos de la sociedad. Surge así la necesidad de identificar las experiencias que se dan en la escuela, pero sobre todo hacer presentes las que no se dan. Visibilizar lo que no pasa, lo que no se hace, lo que falta. Nosotros, nos inclinamos más por esta última situación, que como con otras cuestiones, hacen de la educación un gran vacío. Y es en ese vacío, donde las ideas foráneas hacen pie y se reproducen, con la complejidad inexplicable que se reproducen y retroalimentan las ideas. Porque es una cuestión de postura y no hay mucho margen para las ambivalencias. O se trabaja para la liberación o se permite la colonización. No hay neutralidad posible.

La neutralidad es permitir que determinadas cosas ocurran. Sabemos de muchos pedagogos que hablan de todo esto. Son esos que muchos citan para lavarle la cara a sus prácticas educativas, para darle una cuota de progresismo a sus vacios permanentes, producto de su falta de postura, o sea verdaderas imposturas. Imposturas que generan colonización. Colonización que genera dependencia. Entendemos que sí se proyectan prácticas educativas pensando en la individualidad del educando, se busca alcanzar sus capacidades críticas, reflexivas y por lo tanto emancipadoras.

Pero cabe preguntarse qué sucede si pensamos un proyecto colectivo, integral del conjunto de los educandos y qué se les propone como objetivo en común, durante o después de su emancipación personal. Concretamente; ¿Se interpela el proceso escolar desde la temática liberación/dependencia?; ¿Se ponen los temas a estudiar en relación con lo que sucede en el mundo?, ¿Puede hacerlo un docente que no se ha formado teniendo en cuenta estos asuntos? Si la opción elegida es reconocer estos vacios, necesariamente debemos identificar sus orígenes o causas y sería pecar de inocentes pensar que tremenda postura es producto del azar o de una simple carencia formativa más, dentro de las tantas que podríamos tener en cuenta. No. No hablar de la necesidad colectiva de emanciparnos como Pueblo, implica negar dos premisas que cambian el sentido a todo lo que sucede en un aula, en una escuela, en el sistema en su conjunto.

Necesitamos liberarnos y para lograrlo necesitamos unirnos. Incluso, esas premisas nos sobrepasan como Pueblo ya que ese mismo desafío se traslada a una escala superior, ante la necesidad de articular liberación y unidad con otros Pueblos de Latinoamérica y del mundo, aquellos que se encuentran en la misma situación de dependencia que nosotros. Nos gustaría poner en juego esto de tener en cuenta la temática liberación/dependencia en una reflexión ante uno de los grandes temas que desvelan hoy en día a las comunidades educativas: la violencia. ¿Cómo abordamos la violencia bajo las premisas de liberación y unidad? Sin dudas es una interesante forma de contextualizarla y de confrontarla. Porque en tal caso podríamos decir que la violencia, aparentemente aislada, descargada de sentido, naturalizada, en realidad es una acción que beneficia directamente a quienes quieren dominarnos. Que es una herramienta más de colonización.

Que hay que combatirla activamente, como combate aquel que se sabe aprisionado injustamente. Por todo esto, es necesario afirmar que el primer paso que debemos dar es reconocer nuestra situación de dependencia, para poder construir un proyecto libertario. A pocos meses de cumplirse 200 años de la declaración de nuestra independencia, es importante poner en la mesa de debate de la educación, de qué forma esta le va a rendir homenaje, no con actos coloridos y discursos vacíos, sino con acciones concretas y toma de posturas firmes, como las que aquellos hombres supieron tener en aquellos años revolucionarios.

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